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EN BUSCA DEL SUEÑO DE TODOS !! AGUANTE PEÑAROL !!!

de Christian Gaston Acosta, el miércoles, 22 de junio de 2011, 14:38

 

Hace 24 años que no estamos tan cerca de la gloria, ya no es un sueño, ya no es una ilusión, es realidad, estamos ahí, estamos a un partido de la SEXTA. Muchos jugadores, técnicos y dirigentes pasaron durante estos años pero nadie estuvo tan cerca.

 

A pesar del buen momento del fútbol uruguayo y especialmente de la selección eran muy pocos los que pensaban que un equipo uruguayo podía estar nuevamente en la definición de la Copa de clubes más importante del Continente. Solo PEÑAROL podía hacerlo, solo el Campeón del Siglo podía volver a coquetear con la gloria y así fue.

 

Dicen que cuando no se pone atención a los obstáculos es cuando finalmente se triunfa y debe haber sido así, porque vaya que tuvimos obstáculos. Ni Gorzy puede discutir que Argentina y Brasil son ampliamente superiores al resto del continente, por ende sus clubes son los más poderosos. PEÑAROL en esta Copa tuvo que jugar contra 3 argentinos y 2 brasileros. Contra el Campeón de la Sudamericana, contra una de las revelaciones de ese país y contra el mejor equipo de Argentina y probablemente de América como es Velez. También tuvo que jugar contra el actual campeón de la Libertadores como el Internacional de Porto Alegre, y ahora en la final enfrentamos al poderoso Santos de Neymar, Elano y compañía. Como si fuera poco enfrentamos al mejor equipo de América en lo que va del siglo (según el ranking de Conmebol) como es la Liga de Quito e eliminamos a uno de los mejores equipos chilenos de los últimos años.

 

Muchos se burlaron cuando la Fiera y los jugadores dijeron que iban a llegar lejos en esta Copa, no creían en nosotros, pero a medida que fuimos avanzando se fueron dando vuelta en el aire. Otros, demostrando su ignorancia dijeron que fue “suerte”, suerte podes tener en una, dos, tres, cuatro o cinco jugadas en toda la Copa pero en el resto de los partidos, en el resto de los minutos, en el resto de las jugadas? Se necesita mucho más que “suerte” para dejar afuera al Inter o a Velez (entre otros).Acá hubo mucha actitud, acá sobraron huevos y se dejó el alma en cada partido. Este equipo se enfocó en el objetivo, se olvidó de los muchos obstáculos que tenía adelante y durante toda la copa dejó la vida en la cancha, por momentos se jugó bien, por momentos se jugó mal, pero siempre se jugó con el corazón.

 

Fue tan así que la historia comenzó a cambiar y unos días antes de la primera final en Montevideo Fifa.com hizo una simple pregunta: “Santos o PEÑAROL?”, sacando de lado a los cientos de uruguayos que escribieron y dijeron: “PEÑAROL” un 80% da como favorito al Santos pero resaltan, respetan y valoran lo que ha hecho el Campeón del Siglo. Particularmente me emocionaron algunos comentarios donde hablaban de la mística, la garra, la actitud y de esa pasión que solo el hincha y jugador de PEÑAROL tienen.

 

Importantes medios de prensa como la O’Globo dijeron: “El primer acto de esta final, con sabor a años 60, fue la síntesis de sus actores: de un lado un equipo conducido por las travesuras de un fuera de serie como es Neymar, y de otro un grupo de hombres de raza que sudan sangre sin parar y parecen ser once ‘Obdulios Varelas’.

 

Además de ganarse el respeto y la confianza del Mundo, periodistas y “ternicos” nuestros jugadores quieren esta Copa tanto como los HINCHAS. Cuando a PEÑAROL le tocó el Inter de Brasil y muchos periodistas comenzaron a decir que el carbonero estaba afuera y que ya estaba eliminado por haber perdido contra Independiente, el gran capitán Antonio Pacheco dijo: “Cuco es PEÑAROL”.

 

Después de la primera final y del resultado complicado que obtuvimos se pudieron leer declaraciones como estas:

 

Diego Aguirre: “Las chances están intactas, vamos con confianza pensando que todo es posible”

 

Juan Manuel Olivera: “Estoy dolorido, ayer fue complicado dormir, pero no me voy a perder la final. Estos partidos se juegan con el corazón”

 

Lolo Estoyanoff: “Hoy tengo el sueño de mi vida a 90 minutos. Ese sueño y esa ilusión lo voy a defender cueste lo que cueste”

 

Si por un segundo esto fuera otro club estaríamos baboseando o contando participaciones, pero como es PEÑAROL, como es el club más Grande de América acá solo sirve ganar, a pesar de los muchos obstáculos, a pesar de las enormes diferencias económicas esto es PEÑAROL y queremos nada más ni nada menos que la gloria. Pase lo que pase nadie va a dejar de agradecerle a estos jugadores y cuerpo técnico por habernos metido en una final de nuevo, pero: “cumplidos solo si ganamos la Copa” diría el negro jefe.

 

Jugadores; den todo lo que tienen, no se rindan, jueguen, cuando crean que el partido está complicado negocien con su cuerpo, no se den por vencidos, si duelen las piernas sigan avanzando y metiendo, pongan todo, son solo 90 o 120 minutos más, dejen el alma en la cancha y no dejen de meter y avanzar, ustedes pueden, ya lo demostraron que pueden, solo háganlo una vez más, solo den lo mejor, no se rindan, nunca se rindan, recuerden que la mayoría no pensaban que puedieran pasar la fase de grupos pero hoy están en la final, háganlo por todos los que alguna vez soñamos con jugar este partido y levantar esa hermosa Copa, el miércoles todos somos ustedes, hágan que sus nombres sean parte de la historia del club Más Grande de América, den todo lo que tengan y un poco más también y pase lo que pase jueguen con el corazón.

 

Hinchada; que hermoso momento para sufrir, para disfrutar y para que sintamos todo a flor de piel. Con el paso de las horas los latidos del corazón van a ser cada vez más rapidos, los segundos van a pasar cada vez más lentos y con solo imaginarnos la posibilidad de la SEXTA se nos van a nublar los ojos y caer algunas lágrimas.

Lamentablemente solo 2400 podrán estar presentes en el lugar de los hechos, pero donde sea que estes besá ese escudo, afferrate a esa obsesión, no te olvides de ninguna cábala, pedí una hazaña más, sentite parte de esta locura, sentite parte de esta religión llamada PEÑAROL. Este miércoles somos todos iguales, no habrá diferencias entre hinchas y jugadores. Este miércoles estaremos nuevamente escribiéndo la historia, que la mística resurga una vez más. En donde sea que te encuentres hacé fuerzas para que nadie nos vuelva a quitar lo que primero fue nuestro. Falta solo un paso más, es la última gran batalla, once jugadores, un DT y mucho más de medio país tienen que dejar la vida por estos hermosos colores. Los jugadores en la cancha, los 2400 en las tribunas y el resto en donde sea que se encuentre para lograr el objetivo y traernos las SEXTA de Brasil!

 

LA ULTIMA ESQUINA

 

Faltan 29 horas, 1740 minutos y 104400 segundos para el comienzo de la final de la Libertadores; ya no hay otro tema en la mente y el corazón carbonero.

 

La última esquina

 

—Papá, Papá.

—¿Qué pasa?

—Hace horas que estamos caminando y ese lugar no aparece más, al final voy a pensar que todo eso que me contaste es puro invento para hacerme dormir en las noches.

—Pero cómo te voy a mentir. Tené paciencia, si seguís caminando, seguro vamos a llegar…

 

El camino empezó en Buenos Aires; en una mala noche, Independiente nos goleó y dejó instalada la incógnita: ¿qué sería lo que Peñarol podría dar en esta Copa? Enseguida vino la inyección de aire que todos necesitábamos, Mendoza fue el lugar y Godoy Cruz el equipo que vio nacer nuestro estilo en el certamen, nos sirvió para entender el cómo y desde dónde podíamos hacernos fuertes.

 

Volvimos a Montevideo y entonces llegó La Liga de Quito; era el momento de dar el salto y reafirmar todo lo bueno que se había vislumbrado en Mendoza. Fue con lo justo, como tantas veces antes y después. Luego nos tocó subir a la altura de Quito y ver cómo a veces el fútbol se hace un deporte insalubre y también cómo un penal a favor se puede transformar en un martirio.

 

De regreso al Centenario, era la hora hacer el quiebre, hacerse cargo del destino y tomar el impulso definitivo hacia octavos. Como no podía ser de otra manera, la victoria fue por la mínima, sufriendo, metiendo, jugando, pero llegó. El empate entre Independiente y Liga nos dejó en octavos antes de jugar la última fecha. Estaba todo dado para ser una fiesta, pero lo único que quedó de aquella noche, y por cierto nada menor, fue la demostración de que la hinchada más grande del mundo es uruguaya y de Peñarol.

 

Se habló mucho, se hicieron muchas cuentas y al final, como cosa del destino, nos tocó el actual campeón Inter de Brasil. Imposible, se dijo por todas partes, más aun, cuando después del empate a 1 en el Centenario había que ir a ganar al Beiro Río, donde el local era invicto desde hacía más de 18 años. Fue la noche del negro Messinuccio, un segundo tiempo épico, hicimos honor a nuestra historia y, dejando más de una boca, cerrada nos metimos de prepo y sin tocar la puerta en cuartos.

 

El cruce era con la Católica de Chile, un equipo digno cultor del más puro fútbol chileno. Un buen y digno rival, salvo por una cosa: las manos de su golero Garcés fueron dos errores cambiados por goles en la ida en Montevideo. A Santiago fuimos con más aire del que precisábamos y cerca estuvimos de no contarla. Pero Garcés estaba empecinado en hacer historia, nuestro Lolo aceptó la mala salida del arquero chileno como un giñada de complicidad y otra vez la capital chilena fue testigo de un milagro manya.

 

Hasta acá llegaron, ahora sí van a jugar con un cuadro en serio, Vélez no es joda, es el mejor de la Copa, el candidato de los que, de esto la saben lunga; todas estas eran palabras (y nada más que eso) que no nos daban ninguna chance. Evidentemente todos los que nos dieron por enterrados antes de jugar poco saben de nuestra historia, y de que con la oreja mojada somos leones con hambre. En el Centenario, Darío jugó y fue pícaro como un pibe y pensó y metió como un hombre. No contentos con la victoria, muy corta según la cátedra, se habló de que lo Amalfitani iba a ser extremadamente difícil y no bastaría con aguantar para pasar. Y sí; no solo bastó con meter y jugar, tuvo que aparecer el milagro, el penal de Silva, la pelota que empezó a subir y nunca más bajó. Los abrazos, las lágrimas, el goce. Sí, habíamos vuelto a definir una Libertadores después de 24 años.

 

La previa de la final fue larga. Dio para hablar mucho. Las palabras de los que antes eran escépticos ahora presagiaban grandes triunfos, incluso llegaban a empalagar. No se puedo ganar de local y ahora vamos a Brasil de punto otra vez, como tantas, como nos gusta, como ese buzo que usamos que no es nuevo ni moderno pero siempre nos queda cómodo y bien. Vamos a buscarla afuera como siempre, con cara seria y corazón caliente. Vamos a una cita en busca de reconciliarnos con la historia, nuestra historia.

 

—Papá, Papá.

—¿Qué pasa?

—¿Falta mucho para llegar a ese lugar?, en serio no puedo más.

—Pará un poquito, no te pongas nervioso, no llores. ¿Viste esa esquina? Bueno, esa es la última esquina, si llegamos hasta ahí y doblamos, te prometo que vas a ver que todo lo que te conté nunca fue mentira, que todo por lo que caminaste y lloraste valió la pena. Si doblamos esa esquina, vas a ser parte de algo único, vas a ser parte de la historia…

 

 

http://www.elobservador.com.uy/noticia/203952/los-manyas-de-paysandu-viajaron-con-la-victoria/

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