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CON EL CORAZÓN!

de Christian Gaston Acosta, el Martes, 14 de junio de 2011, 13:14

 Ya queda poco.

 Algunas horas nada más. Mucho esperamos por esta oportunidad, mucho la deseamos, tanto que es nuestra mayor obsesión. Este plantel y cuerpo técnico nos dieron la oportunidad de soñar nuevamente en alcanzar la máxima gloria continental. Peñarol juega el miércoles su décima final de la Copa Libertadores de América, y entonces llenaremos una vez más el estadio Centenario de color, pasión y amor a estos colores. Seguramente más de 60.000 almas presenciarán el partido que enfrentará a los de la Fiera contra el Santos. El Santos de Neymar, de Pelé, de Muricych… el Santos de Brasil, que juega y plasma en la cancha las estrategias de su técnico, quien es considerado uno de los mejores del país norteño desde hace años.

Peñarol y Santos se enfrentan nuevamente en una final de la Libertadores, como en 1962. En esa oportunidad los vencedores fueron los brasileños, ganando así su primera Copa cuando Peñarol ya tenía dos. Así son los dos primeros equipos en ganar la tan preciada Copa. Peñarol la ganó en 1960 y 1961 mientras que el Santos la logró en 1962 y 1963. Claro, el manya después de eso la ganó 3 veces más, mientras que el Santos solo logró llegar una vez a la final perdiendo frente a Boca en 2003 en el Morumbí. Por eso, entre otras cosas, es que el Santos no quieren volver a ese estadio a jugar una final. Curiosamente cuando Peñarol ganó la Copa en 1961, hace 50 años, lo hizo frente al Palmeiras, justamente en el estadio Pacaembú, el mismo donde se jugará la revancha en esta edición 2011.

Todos hablan de Santos, los brasileros ya lo dan como el campeón de América; Neymar nos menosprecia, dicen que no tenemos chance de ganarle al poderoso Santos, están preparando el festejo. Y eso nos encanta! Cuando otros nos dieron por muertos, la mística aurinegra, la entrega de los jugadores, las estrategias del Diego, y el apoyo incondicional de la hinchada se encargaron de ir dejando a los rivales uno a uno por el camino. Peñarol no deslumbra por su juego vistoso, por su toque y su posesión de pelota; Peñarol juega a lo que sabe, a lo que siempre supo, a controlar a su rival y matarlo con estocadas certeras. Pero este es el Peñarol que queremos el que nos hace sufrir hasta el último minuto, pero que nos da esas alegrías que nos emocionan, porque parece que si no sufrimos no somos Peñarol, no se disfruta igual. Lo aprendimos así desde siempre, y nos encanta vivirlo.

 

Cómo llegamos?

En la serie nos tocó jugar contra Independiente (actual campeón de la Copa Sudamericana), Godoy Cruz (equipo que arrancó muy bien en el torneo clausura de Argentina y que terminó pleando el campeonato hasta las últimas fechas), y la Liga de Quito que es considerado el mejor equipo de américa del sur de los últimos 5 años por la misma Conmebol.

Ganando y perdiendo, logramos pasar la serie una fecha antes. Un grupo difícil, muy complicado, pero el manya se acomodó y logró ganar los partidos que tenía que ganar, sin regalar nada y dejando todo en la cancha. Tuvimos en el último partido de la serie el estreno de la bandera más grande del mundo (para un cuadro de fútbol), y batimos todos los récords de recaudación y asistencia a las tribunas. El resultado fue que los dos equipos argentinos quedaron afuera de la competencia, y Peñarol clasificó a octavos de final como decimocuarto.

Y llegó el Inter; cuando se definió que jugaríamos contra ellos en octavos de final, ya nos daban por eliminados; era imposible que Peñarol venciera en la serie al gran Inter, actual campeón de América, que cuenta en sus filas con jugadores como D’Alessandro, Oscar, Cavenaghi, Andrezinho, Guiñazú y el DT Falcao técnico de la selección de Brasil. Con gol de Corujo sacamos un empate en el Centenario que no era del todo bueno, ya que recibimos un gol, y eso hacía que el empate en 0 beneficiara a los “gaúchos”. Pero allá aparecieron el Negro y Juan Manuel para enmudecer al Beira Rio. No solo los eliminamos de la Copa, sino que les ganamos en su cancha 2 a 1, de atrás, donde hacía varios años que no perdían por competencias internacionales.

Después, en cuartos de final vino la Universidad Católica de Chile, que venía de eliminar al otro grande de Rio Grande do Sul: el Gremio. Excelente equipo “la U” con mucho toque de pelota, gran volumen de fútbol, y jugadores de buen pie como Mirosevic, Ormeño, Pizarro, Cañete y el delantero sensación de Chile Lucas Pratto. En Chile ya estaban sacando pasajes para jugar contra Velez, estaban seguros que ganaban y que pasaban a semifinales, pero vinieron a Montevideo y se llevaron 2 de regalo. Después estaban seguros que daban vuelta la serie, que Peñarol no tenía armas… y en Chile alcanzó con un golazó del Lolo para cerrar la serie y eliminar al campeón Chileno.

En semis nos cruzamos con Vélez. El cuadro de Liniers venía haciendo “un campañón” en Argentina, puntero solo en el clausura argentino, y en la Copa con cinco victorias consecutivas y sendas goleadas ( a Libertad le hizo 7 goles en cuartos, y a la Liga de Quito le hizo 5 en octavos). Venían el burrito Martínez, el tanque Silva, el mago Ramírez y Maxi Moralez acompañando a Cubero, Zapata, Papa y Barovero. Un gran equipo, según los comentaristas porteños: el Barça de América. Sin dudas, un gran equipo, con un gran plantel donde sus suplentes serían titulares en cualquier equipo, y sobre todo con un gran técnico como lo es “el tigre” Ricardo Gareca. Pero Peñarol sacó su mística una vez más, y con un gol del gran Darío viajó a Buenos Aires a buscar el pase a la final. Por supuesto, en el Fortín todos aseguraban que daban vuelta la serie. Peñarol volvió a dejar afuera al candidato de todos, un golazo de Mier obligaba a los velezanos a convertir 3. Estuvieron muy cerca, pero el tanque patinó, y el manya se fue directo a la final.

 

Y ahora?

Y ahora le toca al Santos. Y ya vienen con viento en la camiseta: que Neymar es el mejor jugador del mundo, que el Santos ya es campeón, que Peñarol no es rival, están preocupados por la fecha del partido contra Barcelona en Japón,con Santos un millón de veces favorito para vencer en Montevideo y Sao Paulo. Incluso a nivel dirigencial ellos hacen lo que quieren con la Conmebol y fijaron el Pacaembú cuando no tiene la capacidad exigida por la misma Conmebol para una final de la Copa; incluso presionaron cuando se definían los jueces para las finales. Pero son brasileros, hacen lo que quieren y ya lo sabemos. Son brasileros, y como cualquier equipo brasilero son peligrosos, juegan muy bien, saben de esto, y hay que respetarlos. Pero Peñarol es Peñarol! Y ojo con subestimarnos. Vamos a recibir al Santos el miércoles en el Centenario, repleto a más no poder, con una fiesta increíble para nuestros jugadores, con un aliento que no va a parar ni un segundo en todo el partido. Porque todos tenemos que ayudar, todos jugamos esta final, alentando, cantando, saltando. Sabemos que los jugadores van a dar la vida por los colores, y nosotros tenemos que hacer lo mismo. Porque esto que va a pasar en pocas horas no se vive hace muchos años; hay mucha gente que nunca lo vivió, que solo lo sabe por cuentos de sus abuelos, sus padres, sus tíos. Los cuentos de los goles de Spencer, Rocha, y tantos otros en los sesentas, las historias de Goncalvez y Forlán, los goles de Morena, Jair, Aguirre y el Pepe Herrera más cerca en el tiempo. Pero ahora nos toca a nosotros, nos toca ponernos la camiseta, agarrar la bandera, la bufanda, el gorro y hasta el paraguas; nos toca correr al estadio y ambientarnos en lo que es una FINAL de COPA LIBERTADORES, sentir esa emoción que nos corre por las venas, que nos hace erizar la piel, que nos hace querer gritar “Peñarol Peñarol!” a cada persona que vemos con los colores de nuestro corazón. Tenemos esa ansiedad que nos hace buscar toda noticia sobre el partido, sobre el equipo, sobre el rival, sobre si llueve o no llueve. Ahora no se sabe si los brazucas vienen o no, si la Conmebol atrasa el partido, si le tienen miedo a la ceniza del volcán o al Guille y al Hormiga, si a Neymar le preocupa el peinado o la marca del Chiche y el Ale, si Ganso juega o ni viaja, si Aguiar se mejora de la pubalgia y llega, cómo está el Freitas, Sosita, el Negro y el Mathi… y si Juan Manuel llega con la pólvora seca. Cómo están todos en el plantel, con esas ganas de dejar todo por Peñarol, por los colores, por la hinchada y por esta gente increíble.

 

Peñarol va a salir a ganar, a buscar el partido, a buscar la Copa. Como lo hiciera en Mendoza, como nuestro Peñarol de las hazañas en Porto Alegre, en Santiago de Chile, y hasta en Buenos Aires. Vamos carboneros que la gloria nos llama!

Vamos Peñarol! ya falta poco, se acerca la hora, vamos a alentar con todo, a teñir el estadio de amarillo y negro, sin olvidarnos de dónde estamos, ni de cómo llegamos hasta acá. Vamos por la Copa! Vamos por nuestra obsesión! con la mística, la garra, la entrega, con “la fiera” y sus jugadores, con esta enorme hinchada, con la obsesión de un país!

Vamos por la sexta con el corazón!

 

http://www.manyacapo.com/sitio/inicio/mas-noticias/1621-con-el-corazon.html

 

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